Noticia: "La salud, un derecho lejano para las mujeres campesinas”. En esta noticia muestra claramente lo que explica Kimberlé Crenshaw con la interseccionalidad, el cómo distintas formas de desigualdad se cruzan y afectan a las personas de manera diferente.
En este caso, las mujeres campesinas sufren una doble (o incluso triple) discriminación, por ser mujeres, por vivir en zonas rurales y por pertenecer a sectores de menores recursos. Eso se refleja en los enormes obstáculos que enfrentan para acceder a la salud publica, que son la falta de transporte, hospitales lejanos, escasez de médicos, maltrato o discriminación por su origen y hasta negación de derechos reproductivos.
Además como menciona la noticia, a parte de sufrir discriminación, muchas viven expuestas a agrotóxicos, lo que afecta directamente su salud y la de sus familias. Todo esto muestra que las políticas de salud no llegan con igualdad para todos, y que decir que “la salud es un derecho” no alcanza si ese derecho no puede ejercerse realmente.
La interseccionalidad nos ayuda a entender que no se trata solo de género, sino también de clase, territorio y condiciones de vida, que juntas generan una desigualdad mucho más profunda.