"Tenía seis, era wichi y murió mientras te esperaba ser atendida en un hospital público en salta" (Infobae, 2023)
La noticia nos relata el fallecimiento de Briana, de 6 años de la comunidad wichi misión La Loma. Su madre lleva a la niña al único hospital de la zona a 4 km de distancia pero al llegar al hospital la pequeña se desvanece y muere en la sala de espera.
Según el manual de salud pública, el derecho a la salud se consigue como un derecho positivo que el estado debe garantizar activamente a través de políticas públicas y servicios accesibles e igualitarios. No se trata de un bien de consumo sujeto a las leyes del mercado, (ya que en la noticia se menciona que los turnos médicos se comercializaban) sino de una obligación estatal de asegurar la atención y las condiciones sociales necesarias para el bienestar.
En este sentido, si la accesibilidad se define como un vínculo entre los sujetos y los servicios de salud, en el caso de la niña wichi ese vínculo fue inexistente ya que la ausencia de atención médica evidencia una ruptura profunda entre la comunidad indígena y el sistema de salud estatal. Los autores subrayan que las condiciones de accesibilidad dependen de las barreras económicas; en el caso de Briana se refleja en la comercialización de los turnos y en la falta de recursos para llegar al hospital que tiene mucho que ver con las barreras geográficas; que debido a esto la única opción de la familia de Briana para acercar a la niña al hospital fue a caminar 4 km de distancia, también entran y juegan las barreras organizativas; que se reflejen la escasez de turnos y en los procesos de burocratización que conlleva conseguirlos Y por último Las barreras culturales.
Todo esto no solo revela la falta de recursos, sino una estructura de opresión interseccional: ser mujer, niña, pobre e indígena implica una acumulación de desventajas que aumentan la vulnerabilidad frente a la enfermedad y la muerte. Desde una perspectiva de justicia social, una sociedad justa debería de redistribuir recursos y oportunidades para compensar esas desigualdades de origen. Sin embargo la política sanitaria Argentina aún no logra garantizar esa equidad.
El caso me invita a reflexionar sobre la distancia entre el derecho formal a la salud y su efectiva realización. La muerte de una niña wichi esperando atención Es una forma de violencia institucional, que resulta de un estado que no garantiza la equidad ni la dignidad humana. Este hecho implica reconocer que la salud no puede desvincularse de los derechos humanos y que la opresión por raza, clase y género se materializa en las prácticas cotidianas de los sistemas sanitarios. La muerte de la niña wichi es el resultado de un estado que todavía no logra integrar plenamente a los pueblos originarios en su estructura de ciudadanía, dónde es urgente avanzar hacia políticas culturales y equitativas que reconozcan la diversidad cultural y elimine Las barreras que perpetúan la exclusión.